Lucrecia, entre lo detectivesco y el sadomasoquismo

Lucrecia, entre lo detectivesco y el sadomasoquismo

Por Antonio Orlando Rodríguez. Premio Alfaguara 2008 (Escritor, periodista, crítico e investigador literario)

Antonio_Orlando

La Habana, años 1980. Los vecinos de un edificio multivivienda quedan impactados ante el inesperado descubrimiento del cadáver de uno de los inquilinos. Pero ese es solo el primero de varios crímenes que los irán convirtiendo en sospechosos de haber cometido los asesinatos…

Lucrecia quiere decir perfidia (Ediciones Bagua, 2015) es una deliciosa novela policial en la que los policías no desempeñan un papel muy relevante. La investigación la lleva a cabo, a su manera nada ortodoxa, el narrador protagonista: el señor Anselmo, un octogenario que no soporta la música escandalosa de los jóvenes y vive obsesionado por el recuerdo de un amor tan indeleble como oscuro y retorcido.

Con este relato Chely Lima rinde homenaje a la clásica novela detectivesca británica, donde la posible condición de culpable salta de un personaje a otro y, al final, recae en quien menos pensaba el lector. Se trata, sin embargo, de un acercamiento desenfadado, en el que los condimentos propios de la resolución del enigma como un acertijo de lógica se mezclan libre e imaginativamente con el costumbrismo, la fantasía, el erotismo y la crítica social.

No es esta la primera incursión de Lima en los territorios de lo policíaco. En 1990, en La Habana, daba a conocer la colección de cuentos Los asesinos las prefieren rubias, escrita junto a Alberto Serret. Ahora bien, la voluntad de contaminar el relato detectivesco con elementos característicos de otros géneros narrativos, que era uno de los atractivos de aquella obra, se acentúa en esta, convirtiendo Lucrecia quiere decir perfidia en un delicioso híbrido de novela negra, ghost story y erotismo sadomasoquista. Y también, de alguna manera, en una suerte de radiografía de la vida habanera del momento en que transcurre la acción. Que la trama se desarrolle, con excepción de un par de episodios, en los apartamentos, los pasillos y el sótano de un viejo edificio apunta al dibujo de un entorno claustrofóbico y un tanto opresivo, en el que el difícil arte de la sobrevivencia es ejercido de forma casi inconsciente por personajes habituados a que las carencias de la vida cotidiana, las máscaras sociales y la vigilancia de unos sobre los otros se hayan vuelto parte intrínseca de sus existencias.

Uno de los indiscutibles hallazgos de esta novela es la creación del personaje central femenino, esa Lucrecia que atormenta y subyuga a los hombres con su punzante alfiler de oro y su chal de seda verde esmeralda, convirtiéndolos en víctimas gozosas de su oscura imaginería sexual. La pálida, irreal y fascinante Lucrecia, heredera de una acaudalada familia habanera de los años 1920, actualiza la figura de la mujer posesiva y cruel, de la heroína que despierta en los hombres que la rodean el deseo de ser dominados y maltratados, y que oficia, a la manera de una sacerdotisa, ceremonias eróticas en la que se combinan, con disímiles matices, el dolor y el placer. La voluptuosa y distinguida Lucrecia es el sueño dorado de cualquier masoquista; no en balde, a lo largo de la narración, su adorador Anselmo le dedica, sin temor al ridículo, apasionados calificativos como “mi reina, mi torturadora, mi jenízara”, y termina rogándole: “¡Yo no te pido que me ames! Solo te pido que me maltrates, como antes”. La relación entre el anciano y su “corruptora” introduce en la novela un elemento onírico, un si-es-no-es que aporta inquietantes registros.

Este libro tiene otros muchos aciertos. La sostenida autenticidad y el encanto de la voz narrativa es uno de ellos; la presencia del humor, a veces explícito, a veces soterrado, como una corriente que recorre el relato de principio a fin, es otro logro. A esto hay que añadir la envidiable transparencia, fluidez y eficacia comunicativa del estilo de Lima, y también su depurada recreación del habla coloquial, resuelta en una prosa admirable, elegante y de difícil sencillez. Todo apoyado en una sólida cadena de sucesos y en un ingenioso deambular del presente al pasado.

Lucrecia quiere decir perfidia es un divertimento de alto vuelo, que nos hace pensar en la obra que, salvando las distancias temporales y de otro tipo, hubieran podido haber escrito juntos Agatha Christie y Leopold von Sacher-Masoch.

Anuncios

Lucrecia quiere decir perfidia: un thriller distinto

Blog de Daína Chaviano – mayo 18, 2015 · 11:48 am

lucrecia-chely-lima

Una de las ventajas de haber leído mucho durante toda una vida es también una gran desventaja; y es que el lector de tantas correrías se vuelve majadero, criticón, exigente, intolerante… En otras palabras, un lector veterano puede ser la peor pesadilla de cualquier escritor que no sea realmente bueno. Con solo leer el primer párrafo de una novela, ya puede ver o imaginar todos los defectos, todos los clichés y todas las argucias en que incurrirá su autor en las líneas que seguirán.

Aunque acabo de narrar lo anterior en tercera persona, es decir, como si no fuera conmigo, lo cierto es que hablo de experiencias personales. Debo reconocer que las novelas de género —aquellas que deben recurrir inevitablemente a ciertas normas difíciles de romper— son las que peor la pasan frente a mi exigente detector hemingwayano. Cada vez me resulta más difícil disfrutar de novelas policiacas o de ciencia ficción porque cuando muchos autores van, esta incontinente lectora de más de medio siglo ya viene de regreso.

Por eso agradezco doblemente cuando descubro, no ya una gran obra maestra (de las que cada vez andamos más escasos), sino una de esas pequeñas joyas, plenas de encanto, que nos otorgan lecturas de matices inesperados.

Y eso es precisamente lo que me ha ocurrido con Lucrecia quiere decir perfidia (Ediciones Bagua, 2015), de Chely Lima, una novela que por fuerza hay que situar dentro del género policiaco, pero cuya trama y desarrollo resultan totalmente profanos dentro de un género bastante rígido por su estructura.

Por un lado, el lector encontrará aquí todo cuando esperaría encontrar en un thriller. Se mantendrá ocupado intentando adivinar quién y por qué comete el asesinato… o mejor dicho, los asesinatos. Apostado tras el ojo de las indiscretas cerraduras, asistirá al desvelamiento de los secretos que sospechoso tras sospechoso parecen guardar, incluyendo historias pasadas y… bueno, no cuento más.

Pero lo que realmente servirá de trampa al incauto son los aspectos no convencionales que se integran al género en una deliciosa y delirante mezcla. Para empezar, contiene un ingrediente bastante raro en el género policiaco: el humor. En grandes dosis y de todos los colores: negro, blanco, verde, y de otros matices que no me atrevo ni a aventurar.

Por si fuera poco, la trama transcurre en una Habana más o menos contemporánea —durante los años ochenta, para ser más exactos—, pero a diferencia de otras novelas del género que se desarrollan bajo las circunstancias sociopolíticas que todos conocemos, en Lucrecia… no aparece (gran suspiro de alivio por parte de esta lectora) ningún oficial ni detective vinculado al Estado ni al oficialismo de la isla, como parte central de la investigación. De qué manera logra Chely Lima mantener la verosimilitud de una obra situada en la Cuba actual, sin que el héroe de la investigación sea la policía estatal, es ya suficiente motivo para recomendar esta novela imaginativa, perversa y, pese a su deuda con los clásicos, también rayana en lo sacrílego con respecto al género; un tour de force que —les aseguro— querrán leer y disfrutar más de una vez.

Ediciones Cumbres y Ediciones Bagua estarán en la Feria del Libro de Madrid del 29 de mayo al 14 de junio de 2015

11265177_10153238141178119_3311169465510179789_n

Ediciones Cumbres y Ediciones Bagua estarán en la Feria del Libro de Madrid del 29 de mayo al 14 de junio de 2015 con su catálogo al completo.

Estarán en la caseta 40 de Distriforma. La firma de ejemplares será el día 5 de junio y junto a la compra de los libros de ambas editoriales podrán llevarse de regalo unos marcapáginas muy especiale