Presentación del libro ALICIA ALONSO O LA ETERNIDAD DE GISELLE en el Teatro Circo de Albacete.

Presentación del libro ALICIA O LA ETERNIDAD DE GISELLE en el Teatro Circo de Albacete.

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GISELLE TIENE CASA EN LA HABANA

Giselle tiene casa en La Habana
ROSALÍA GÓMEZ | ACTUALIZADO 03.11.2013 – 05:00
diariodesevilla.es

Ballet Nacional de Cuba. Música: Adolphe Adam. Directora general: Alicia Alonso. Intérpretes principales: Anette Delgado (Giselle), Dani Hernández (el Príncipe Albrecht), Ernesto Díaz (Hilarión), Yanela Piñera (Reina de las Willis), más el cuerpo de baile del Ballet de Cuba y algunos alumnos del Conservatorio de Danza de Sevilla. Lugar; Teatro de la Maestranza. Fecha: Sábado, 2 de noviembre. Aforo: Lleno.

Brillante capítulo el que sumó anoche a su historia el Teatro de la Maestranza con la presencia de Alicia Alonso, una de las más grandes divas de la danza del siglo XX. Ya en octubre de 2010, su escenario fue testigo de un homenaje que se le rindió con motivo de su 90 cumpleaños. Ahora regresa con su Ballet para poner en escena el título que más gloria les ha reportado desde que, justamente el 2 de noviembre de 1943, tuvo que sustituir a Alicia Márcova en el Metropolitan de Nueva York, encarnando por primera vez a un personaje que llegaría a bailar durante 50 años.

Cuando logró tener una compañía propia (fundada en 1948 con su nombre y convetida en el Ballet Nacional de Cuba en 1959, con el apoyo del Gobierno Revolucionario de su país) Alonso realizó la coreografía completa que pronto se convertiría en su mejor carta de presentación, pasando rápidamente al repertorio de los más grandes ballets, empezando por el de la Ópera de París.

Así pues, después de haber visto versiones como las de Víctor Ullate, el Cullberg Ballet, la Staatsoper de Berlín o el Ballet del San Carlo de Nápoles, por fin llegó anoche la del Ballet de Cuba. Y como aperitivo, una entrada triunfal de Alicia Alonso, vestida de lentejuelas y turbante azul intenso, que saludó con una hermosa pose antes de dejar paso a una filmación en blanco y negro en las que la cubana, bailando el papel de Giselle, dejó claro por qué se dice que con ella hubo un antes y un después para el personaje. Realmente impresionantes sus brazos, sus pies y su estilo.

Giselle, estrenada en la Ópera de París en junio de 1841, con Carlota Grisi como protagonista, es el mejor exponente del ballet romántico francés y, sin duda, marca el comienzo de una nueva etapa en el concepto de la danza narrativa. Con un sencillo y magnífico libreto de Théophile Gautier -que en su faceta de crítico de danza nos ha dejado páginas impagables sobre la escuela bolera y el flamenco- sobre un libro del poeta alemán Heine, inspirado en una leyenda popular eslava, la pieza presenta una historia de amor en la que se mezclan algunos de los temas preferidos del Romanticismo, como la exaltación de la naturaleza y la introducción de elementos sobrenaturales. Giselle, en efecto, es una joven aldeana a la que un príncipe promete amor sin poder cumplir su promesa, de modo que, a su muerte, ésta pasa a morar con las willis, los espíritus de aquellas muchachas que no lograron consumar su amor y ahora se vengan de los hombres que las engañaron.

Una historia muy bien contada y extremadamente sentimental que viene como anillo al dedo a un Ballet de Cuba que ha elegido la sencillez, la naturalidad y el estilo romántico -olvidándose de cualquier sofisticación a nivel formal- para interpretarla.

El papel titular lo asume magníficamente Anette Delgado, nacida de la propia cantera del Ballet y solista desde 2005. Maravillosamente expresiva, sin olvidar para nada la alta técnica exigida, ella y su Príncipe, Dani Hernández (formado también en el Ballet) nos muestran cómo se puede usar la pantomima de un modo teatral sin caer en la sobreactuación ni en el exceso.

Ellos y todos los demás personajes: estupendo Hilarión, deliciosas las amigas de la muchacha en el primer acto y conmovedora el aura sobrenatural que consigue la veintena de willis en el segundo, con sus trajes vaporosos y sus coronas de flores.

Al final, junto a los bailarines, Alonso volvió a recordar su saludo de hace 70 años y recibió el aplauso emocionado de una platea repleta de artistas del mundo de la danza.

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